Las entidades advierten de que la ciudad está perdiendo uno de sus principales escudos naturales frente al calor, las inundaciones y la desertificación mientras continúa consumiendo suelo fértil irreemplazable
Huermur y Ecologistas en acción denuncian que al ayuntamiento de Murcia no le hace falta un incendio para perder un paisaje histórico y los valores naturales, le basta una excavadora y un urbanismo desfasado y temerario con la firma del concejal de Urbanismo
La Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur) y Ecologistas en Acción de la Región de Murcia, denuncian el avance de las obras de urbanización del sector ZM-CH4, en la pedanía de Churra, donde en los últimos días se está produciendo una intensa transformación de terrenos históricos de huerta mediante movimientos masivos de tierras y apertura de nuevos viales.
Las imágenes tomadas esta misma semana muestran cómo las excavadoras continúan sustituyendo uno de los paisajes agrarios más emblemáticos de Murcia por una nueva urbanización residencial, pese a las numerosas advertencias formuladas durante la tramitación del proyecto sobre su impacto ambiental, la pérdida irreversible de suelo fértil y la localización del ámbito dentro de una cuenca con riesgo de inundación.
La Huerta no es un solar: es la infraestructura verde más importante de Murcia
Las asociaciones recuerdan que la Huerta de Murcia no constituye únicamente un paisaje tradicional o un legado histórico. Se trata de una infraestructura ambiental de enorme valor que contribuye a regular el microclima del valle de Murcia, amortigua el efecto isla de calor urbano, favorece la infiltración natural del agua de lluvia, almacena carbono, mantiene una elevada biodiversidad y conserva uno de los suelos agrícolas más fértiles de la Región.
Diversos organismos internacionales, entre ellos la FAO, el IPCC y la Agencia Europea de Medio Ambiente, vienen alertando desde hace años de que la conservación de los suelos agrícolas periurbanos constituye una herramienta esencial para afrontar el cambio climático, reforzar la seguridad alimentaria y reducir la vulnerabilidad de las ciudades frente a fenómenos meteorológicos extremos.
Las asociaciones recuerdan que el suelo agrícola fértil no puede considerarse un recurso renovable a escala humana.
Su formación natural requiere siglos o incluso milenios, mientras que puede desaparecer definitivamente en apenas unos meses mediante un proceso de urbanización. Cada hectárea de huerta destruida supone una pérdida permanente de capacidad productiva, biodiversidad y resiliencia climática para el municipio.
En un contexto internacional marcado por la creciente preocupación por la soberanía alimentaria, la escasez de agua y la desertificación del sureste español, ambas entidades consideran profundamente irresponsable continuar eliminando suelo fértil para destinarlo a nuevos desarrollos urbanísticos.
Un modelo urbanístico contrario a las políticas europeas de adaptación climática
Mientras las instituciones europeas impulsan soluciones basadas en la naturaleza para adaptar las ciudades al cambio climático, Murcia continúa reduciendo precisamente aquellos espacios que ayudan a refrigerar el valle, absorber agua durante los episodios de lluvias intensas y mejorar la calidad ambiental de la ciudad.
Para Huermur y Ecologistas en Acción, resulta especialmente preocupante que este proceso continúe afectando a terrenos sobre los que se han planteado reiteradas dudas acerca de los riesgos de inundación y de la adecuación de la evaluación ambiental realizada, cuestiones que la asociación y Ecologistas en Acción ya pusieron de manifiesto durante la tramitación administrativa del sector.
La reciente experiencia vivida en distintos puntos de España, como sucedió con la DANA de Valencia, demuestra, según las asociaciones, la necesidad de extremar la prudencia antes de seguir incrementando la exposición de personas y bienes en ámbitos con riesgos hidrológicos.
Murcia no necesita destruir su huerta para construir ciudad
Huermur y Ecologistas en Acción consideran que el futuro urbanístico de Murcia debe orientarse prioritariamente hacia la regeneración de espacios ya urbanizados, la recuperación de vacíos ya urbanos y un modelo territorial compatible con la conservación del patrimonio natural, agrícola y cultural que todavía conserva la Huerta.
En este sentido se ha pronunciado el presidente de Huermur, Sergio Pacheco, señalando que: “No hace falta un incendio para perder un paisaje histórico. Basta una excavadora. Cada hectárea de huerta convertida en asfalto es una hectárea menos de suelo fértil, menos regulación climática, menos capacidad de infiltración del agua y menos patrimonio para las generaciones futuras. Mientras el mundo intenta recuperar espacios verdes para combatir el cambio climático, en Murcia el ayuntamiento sigue destruyendo el mayor patrimonio ambiental que tiene la ciudad. La Huerta no puede seguir desapareciendo a golpe de urbanización.»
El futuro de Murcia no depende de cuántas viviendas sea capaz de construir, sino de cuánto patrimonio natural sea capaz de conservar. Porque una promoción inmobiliaria puede levantarse en muchos lugares; una huerta con siglos de historia, un suelo fértil formado durante milenios y un paisaje cultural único, una vez destruidos, jamás podrán volver a recuperarse.
La Huerta de Murcia no es el pasado de la ciudad; es una de las pocas garantías de su futuro frente al cambio climático”.
Las asociaciones lamentan que la política urbanística municipal continúe apostando por consumir nuevos terrenos agrícolas en lugar de proteger uno de los paisajes culturales más singulares de Europa, cuyo valor trasciende el ámbito local y forma parte de la identidad histórica de Murcia.
Mientras las principales ciudades europeas avanzan hacia modelos urbanos basados en la regeneración, la reutilización del suelo ya transformado y la protección de las infraestructuras verdes, Murcia continúa aplicando una concepción del urbanismo propia del siglo pasado, es decir, crecer ocupando nuevos terrenos agrícolas como si el suelo fértil fuese un recurso ilimitado y como si el cambio climático no existiera.
Se opta nuevamente por consumir huerta fértil, un recurso prácticamente irrecuperable que ninguna generación futura podrá reconstruir una vez desaparezca bajo el asfalto.




